El hielo de Groenlandia no solo se derrite: un estudio revela que podría estar "hirviendo" por dentro


Un fenómeno geológico oculto bajo dos kilómetros y medio de hielo está reescribiendo lo que creíamos saber sobre el comportamiento de la segunda masa de hielo más grande del planeta.

Bajo la aparente quietud de la capa de hielo de Groenlandia, que cubre el 80% de la isla, ocurre algo inesperado. No se trata solo de un derretimiento superficial provocado por el calor del aire. Utilizando tecnología de radar de penetración terrestre, los científicos han descubierto deformaciones profundas y estructuras internas que desafían las explicaciones tradicionales, sugiriendo que el hielo se comporta de una manera mucho más dinámica de lo que jamás imaginamos.

Un estudio publicado recientemente en la revista The Cryosphere ha puesto sobre la mesa una hipótesis sorprendente: el calor que emana del interior de la Tierra podría estar provocando un proceso de convección térmica en las profundidades del hielo, un fenómeno que los investigadores comparan, salvando las distancias, con el lento "hervor" del manto terrestre.

Un hallazgo inesperado bajo el radar

Todo comenzó cuando los científicos analizaron imágenes de radar que atraviesan el grueso de la capa de hielo. Estas revelaron estructuras extrañas en su interior, como columnas que deforman y empujan hacia arriba las capas de nieve acumuladas y compactadas durante milenios.

Inicialmente, los expertos pensaron que estas ondulaciones internas podrían ser un reflejo del relieve rocoso sobre el que descansa el hielo. Sin embargo, al cotejar los datos, descubrieron que no había correlación: las deformaciones no coincidían con el terreno subyacente, lo que descartaba esa primera teoría.

La hipótesis del "hervor" glaciar

Durante años se barajaron otras explicaciones, como la presencia de agua de deshielo que se recongela en la base o el deslizamiento de zonas resbaladizas. Pero una idea, casi relegada al olvido, comenzó a ganar fuerza: que dentro del hielo, un material aparentemente sólido y frágil, pudiera estar ocurriendo un proceso de convección térmica.

Robert Law, glaciólogo de la Universidad de Bergen y autor principal del estudio, explica que, aunque el hielo es mucho más blando que las rocas del manto terrestre, las leyes de la física permiten que un proceso similar ocurra si se dan las condiciones adecuadas. La convección sucede cuando el calor asciende desde abajo, calentando el material y volviéndolo menos denso, lo que genera movimientos lentos pero constantes, como si se tratara de un líquido espeso en ebullición.

Una simulación que confirma el movimiento interno

Para poner a prueba esta hipótesis, el equipo de científicos creó un modelo digital simplificado de una sección del hielo groenlandés. Adaptaron un programa informático diseñado originalmente para simular la convección del manto terrestre y lo aplicaron a una capa de hielo de 2.5 kilómetros de espesor.

Ajustaron variables clave como la acumulación de nieve en la superficie y la velocidad a la que fluye el hielo. Los resultados fueron reveladores: cuando el modelo calentó la base del glaciar lo suficiente, comenzaron a formarse columnas ascendentes de hielo más cálido y blando que deformaban las capas superiores. Estas estructuras virtuales eran un calco de las imágenes obtenidas por el radar en el mundo real.

Eso sí, para que el modelo funcionara, fue necesario asumir que el hielo en la base es más cálido y, por lo tanto, más deformable de lo que los cálculos tradicionales suelen considerar.

El calor de la Tierra: la clave silenciosa

¿De dónde proviene esa energía capaz de ablandar el hielo? El origen está en el calor geotérmico, el flujo constante que emana del interior de nuestro planeta, generado por la desintegración de elementos radiactivos y el calor residual de la formación de la Tierra.

Aunque este flujo de calor es relativamente pequeño, su acción es ininterrumpida durante miles de años. Bajo una colosal manta aislante de hielo de más de dos kilómetros de espesor, ese calor puede acumularse lo suficiente como para calentar y ablandar las capas más profundas.

Andreas Born, climatólogo también de la Universidad de Bergen, utiliza una analogía sencilla para explicar el fenómeno: "Es como una olla de pasta hirviendo", aunque se apresura a aclarar que el hielo no se convierte en líquido. Sigue siendo sólido, pero adquiere la capacidad de fluir y deformarse muy lentamente, en escalas de tiempo geológicas de miles de años.

¿Qué significa esto para el futuro del nivel del mar?

Es importante aclarar que este descubrimiento no significa que el interior de Groenlandia sea un granizado en proceso de fusión acelerada. No implica, de forma automática, que el deshielo superficial vaya a aumentar de inmediato.

Sin embargo, comprender estos procesos internos es fundamental para afinar los modelos climáticos. La capa de hielo de Groenlandia contiene agua suficiente para elevar el nivel del mar en varios metros. Si el interior del hielo se comporta de manera diferente a lo que creíamos, nuestras proyecciones sobre el futuro de las costas en todo el mundo podrían estar incompletas.

Conclusión

El hallazgo publicado en The Cryosphere nos recuerda que los grandes fenómenos naturales guardan secretos en las profundidades. Lo que parecía una masa inerte y estable es, en realidad, un sistema dinámico donde el calor interno del planeta puede esculpir lentamente el hielo desde abajo. Entender este "hervor" silencioso es un paso crucial para desvelar los misterios del Ártico y predecir con mayor precisión el impacto del cambio climático en nuestro planeta.

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