Un Espejo Helado a las Puertas del Cosmos: Descubren una "Tierra Bola de Nieve" a 150 Años Luz


El candidato a exoplaneta HD-137010 b, con un año casi idéntico al nuestro, desafía nuestras ideas sobre mundos potencialmente habitables y ofrece un laboratorio único para estudiar climas extremos.

En un hallazgo que combina la familiaridad con lo exótico, un equipo de astrónomos ha anunciado el descubrimiento de un mundo fascinante y gélido en nuestro vecindario cósmico. Se trata de HD-137010 b, un candidato a planeta rocoso que, en tamaño y duración de su año, se asemeja extraordinariamente a la Tierra, pero que probablemente esté sumido en un frío antártico perpetuo.

Este intrigante mundo es el centro de un estudio publicado en la prestigiosa revista The Astrophysical Journal Letters, que analiza datos del ya retirado telescopio espacial Kepler de la NASA.

Un Vecino con un Año Familiar, pero un Clima Extremo

Situado a menos de 150 años luz, una distancia relativamente cercana, HD-137010 b completa una órbita alrededor de su estrella cada 355 días. Este periodo, muy similar al nuestro, sugiere que se encuentra cerca de la zona habitable de su sol, una región donde teóricamente el agua podría mantenerse líquida. Sin embargo, los cálculos actuales pintan un panorama más glacial: recibe menos de un tercio de la energía que la Tierra obtiene del Sol, con temperaturas superficiales estimadas entre -68 y -85 °C.

Una Estrella Anaranjada y Longeva: Un Faro de Estabilidad

El planeta orbita una estrella anaranjada tipo K, más pequeña y fría que nuestro Sol. Este tipo de estrellas tienen una ventaja crucial: queman su combustible lentamente y pueden vivir decenas de miles de millones de años, superando con creces la edad actual del universo. Esto convierte a este sistema en un entorno de estabilidad excepcional, ideal para estudiar la evolución planetaria a escalas de tiempo casi inimaginables.

El Enigma de la "Tierra Bola de Nieve": ¿Habitabilidad bajo el Hielo?

¿Podría existir agua líquida en un mundo tan frío? Los científicos plantean un escenario intrigante. Si HD-137010 b poseyera una atmósfera densa y rica en dióxido de carbono, este gas de efecto invernadero podría atrapar suficiente calor para crear condiciones templadas bajo el hielo o en océanos subsuperficiales. Sin embargo, el equilibrio es delicado. Con una atmósfera similar a la terrestre, el planeta podría estar atrapado en un estado global de "Tierra bola de nieve", donde el hielo refleja la luz solar, perpetuando un ciclo de enfriamiento extremo que hundiría las temperaturas hasta cerca de los -100 °C.

Un Rompecabezas por Resolver: La Promesa de los Nuevos Telescopios

La detección se basó en un único tránsito observado por Kepler, por lo que se necesita confirmación. Futuras observaciones con telescopios de próxima generación, como la misión PLATO de la Agencia Espacial Europea, serán claves para verificar su existencia y estudiar su posible atmósfera. La brillantez de su estrella madre hace de este sistema un candidato ideal para un estudio detallado.

Conclusión: Un Recordatorio Glacial sobre la Vida en el Universo

HD-137010 b no es un mundo tropical, pero su descubrimiento es profundamente significativo. Nos recuerda que la "habitabilidad" no es sinónimo de templanza. Nuestra propia Tierra experimentó periodos de glaciación global, demostrando que la vida puede ser resiliente. Este mundo helado, casi un gemelo congelado del nuestro, se erige como un testimonio de la diversidad planetaria y un recordatorio de que los ambios más extremos pueden albergar secretos. Su estudio no solo nos ayuda a comprender los límites climáticos de los planetas, sino que también nos obliga a expandir nuestra imaginación sobre dónde y cómo podría surgir y persistir la vida en la galaxia. La búsqueda no se limita a encontrar otra Tierra; también consiste en entender todos los rostros que un mundo habitable puede mostrar.

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