Manos en la Sombra: Descubren en Indonesia el Arte Más Antiguo de la Humanidad
Unas plantillas de manos de 68.000 años reescriben la historia del arte y sitúan a Indonesia como un núcleo creativo crucial de la prehistoria.
En la isla indonesia de Muna, frente a las costas de Sulawesi, la oscuridad milenaria de una cueva de piedra caliza ha guardado un secreto que acaba de revolucionar nuestra comprensión sobre los orígenes del arte. Arqueólogos han datado unas enigmáticas plantillas de manos humanas, revelando que son la expresión artística figurativa más antigua conocida hasta la fecha, con una edad mínima sorprendente de 67.800 años.
Este descubrimiento monumental, que desplaza el foco de la prehistoria creativa humana, fue presentado en un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, liderado por investigadores de la Universidad Griffith de Australia.
La Llave para Viajar en el Tiempo: Datar lo Indatable
Durante décadas, muchas de las impresionantes pinturas rupestres de Indonesia eran un enigma temporal. Se sabía que eran antiguas, pero ¿cuánto? La respuesta llegó con una técnica de vanguardia que no data la pintura en sí, sino el "parche" natural que el tiempo pone sobre ella.
Los científicos midieron la desintegración radiactiva del uranio en torio dentro de finas capas de calcita que, gota a gota, se formaron sobre las pinturas a lo largo de milenios. Este método proporciona una edad mínima irrefutable: la costra tiene 67.800 años, por lo que el arte que cubre es, sin duda, más antiguo.
Un Cambio de Paradigma: Indonesia, Epicentro Cultural
El hallazgo no es solo una cuestión de récords. Sacude la visión tradicional que consideraba a Europa el centro exclusivo del arte rupestre primigenio. Indonesia, y en particular la isla de Sulawesi, emerge ahora como un auténtico núcleo cultural donde los humanos no solo sobrevivieron, sino que desarrollaron y compartieron prácticas simbólicas sofisticadas durante decenas de miles de años.
Sulawesi está ubicada en una ruta migratoria clave hacia Sahul, el antiguo continente que agrupaba a Australia y Nueva Guinea. Encontrar arte complejo aquí ayuda a llenar un vacío crucial: sugiere que los humanos que llegaron a Australia hace al menos 65.000 años ya portaban en su bagaje cultural una capacidad simbólica y artística plenamente desarrollada.
Más que Manos: Un Lenguaje de Identidad
Estas plantillas, con sus características yemas puntiagudas (un estilo distintivo de la región), no parecen un acto aislado. Forman parte de una tradición cultural estable y transmitida. Los investigadores, como el arqueólogo Maxime Aubert, sugieren que este arte pudo florecer como un mecanismo social, similar a cómo en las ciudades modernas usamos señales para organizarnos.
En un mundo donde los grupos humanos comenzaban a crecer e interactuar con mayor frecuencia, estas imágenes en las paredes de las cuevas pudieron servir para comunicar identidad, marcar territorio o reforzar la cohesión del grupo. Eran un lenguaje visual que precedió a las palabras escritas.
Conclusión: Una Puerta Abierta a lo Desconocido
El mensaje que dejan estas manos desde las profundidades del tiempo es claro: no estábamos mirando en el lugar correcto. Cada vez que se aplican técnicas modernas en el sureste asiático, el relato se hace más antiguo y complejo.
Este descubrimiento no cierra un capítulo, sino que abre un volumen entero de preguntas nuevas. Es una invitación directa a seguir explorando las miles de cuevas de la región, con la certeza de que lo encontrado es solo el prólogo. La historia del arte y la mente humanas es más profunda, más diversa y más antigua de lo que jamás imaginamos, y gran parte de ella aún espera, en silencio, a ser revelada.

