Microbios espaciales: La sorprendente mutación que podría salvar vidas en la Tierra
Microbios espaciales: La sorprendente mutación que podría salvar vidas en la Tierra
Un experimento a bordo de la Estación Espacial Internacional ha revelado que la microgravedad transforma la batalla entre virus y bacterias, generando 'supervirus' capaces de combatir infecciones resistentes a los antibióticos.
La resistencia a los antibióticos es una de las mayores crisis sanitarias de nuestro tiempo. Solo en España, en 2023, más de 24,500 personas fallecieron a causa de bacterias multirresistentes
. Frente a este panorama, una solución inesperada podría estar llegando desde 400 kilómetros de altura: la Estación Espacial Internacional.
Un estudio pionero publicado en la revista PLOS Biology ha demostrado que la microgravedad altera fundamentalmente la evolución de los microbios, forzándolos a mutar de formas que en la Tierra son imposibles. El resultado más asombroso es que los virus "entrenados" en el espacio regresan con una capacidad reforzada para eliminar precisamente las bacterias que más nos preocupan
.
Un experimento en gravedad cero: La danza evolutiva alterada
La investigación, liderada por Srivatsan Raman de la Universidad de Wisconsin-Madison en colaboración con la empresa Rhodium Scientific, enfrentó en el espacio a dos viejos enemigos microscópicos: la bacteria Escherichia coli y el bacteriófago T7, un virus que la infecta. Durante 25 días, los astronautas incubaron estas muestras en órbita mientras un experimento idéntico se desarrollaba en laboratorios terrestres para comparar resultados.
Lo primero que observaron fue un cambio radical en el ritmo. En la Tierra, los fagos infectan y se multiplican masivamente en cuestión de horas. En el espacio, este proceso se ralentizó drásticamente, sin mostrar una replicación significativa hasta pasadas varias semanas. La razón es física: en microgravedad, la convección (los movimientos de fluidos impulsados por la gravedad) desaparece. Sin estas corrientes, virus y bacterias flotan en un entorno más estático, reduciendo drásticamente sus posibilidades de encuentro.
Mutaciones extraordinarias bajo presión espacial
Este entorno hostil y diferente actuó como un poderoso motor de evolución acelerada. Ambas partes se vieron forzadas a adaptarse genéticamente para sobrevivir.
Las bacterias acumularon mutaciones relacionadas con el manejo del estrés y los nutrientes. Un cambio clave se produjo en un gen llamado mlaA, responsable del transporte de lípidos en la membrana. En el espacio, este gen mutó, haciendo que los fosfolípidos se volcasen hacia la superficie exterior de la bacteria. Era como si la bacteria cambiara la cerradura de su puerta para defenderse.
Los virus (fagos), tras el lento inicio, respondieron con mutaciones igualmente específicas. Adaptaron su "llave" –la Proteína de Unión al Receptor (RBP) en su cola– para poder adherirse a las nuevas superficies lipídicas de las bacterias
- . Los investigadores aplicaron una técnica llamada "exploración mutacional profunda" y descubrieron que las mutaciones seleccionadas en el espacio eran completamente distintas en número, ubicación y tipo a las que surgían en la Tierra.
De regreso a la Tierra: Un arma inesperada contra las superbacterias
El hallazgo más relevante, sin embargo, ocurrió cuando estas muestras regresaron a nuestro planeta. Los científicos probaron los fagos mutados en el espacio contra cepas terrestres de E. coli uropatógena, una bacteria común causante de infecciones del tracto urinario.
El resultado fue extraordinario: los fagos evolucionados en microgravedad mostraron una eficacia muy superior para eliminar estas bacterias patógenas, que además suelen ser resistentes a los antibióticos convencionales. En contraste, las variantes del mismo fago que habían evolucionado en paralelo en la Tierra no lograron este efecto.
Los investigadores creen que la clave está en el estrés ambiental. Las condiciones de estrés que sufren las bacterias en el espacio (acumulación de desechos, dificultad para obtener nutrientes) podrían ser similares a las que experimentan en el entorno hostil del tracto urinario humano. Los fagos espaciales, por tanto, ya están "entrenados" para atacar a bacterias que viven bajo presión, un estado común en las infecciones persistentes.
La microgravedad como laboratorio de innovación médica
Este experimento va más allá de la curiosidad científica. Abre una puerta completamente nueva en la lucha contra la resistencia a los antibióticos: la terapia fágica potenciada por el espacio. La terapia fágica, que utiliza virus específicos para atacar bacterias, es un campo prometedor pero que se enfrenta al desafío de la rápida resistencia bacteriana. El espacio actúa como un "gimnasio evolutivo extremo" que fuerza a los fagos a desarrollar estrategias de infección novedosas y más potentes que las observadas en la Tierra
.
El profesor Raman lo resume así: "Al estudiar estas adaptaciones impulsadas por el entorno espacial, identificamos hallazgos biológicos que nos permitieron diseñar fagos con una actividad muy superior contra patógenos resistentes a los fármacos en la Tierra"
.
Conclusión: Un pequeño paso para un virus, un gran salto para la medicina
Lo que comenzó como un experimento para entender la biología fundamental en microgravedad ha desvelado un potencial terapéutico inesperado y de gran impacto. Este estudio demuestra que el espacio no es solo un destino para la exploración, sino un poderoso laboratorio para la innovación en la Tierra.
Si bien el envío masivo de experimentos al espacio no es práctico a corto plazo, el conocimiento generado es invaluable. Los científicos ya están utilizando estas lecciones para diseñar mejores fagos en tierra
. Comprender los mecanismos genéticos que hacen a estos virus espaciales tan eficaces podría conducir al desarrollo de nuevas generaciones de terapias antimicrobianas, ofreciendo esperanza frente a una de las amenazas de salud global más silenciosas y persistentes.

