La boca y el corazón están conectados: cuidar tus encías protege tu salud cardiovascular


Una nueva declaración científica de la Asociación Americana del Corazón refuerza con evidencia de más de una década el vínculo entre la enfermedad de las encías y un mayor riesgo de sufrir eventos cardíacos y accidentes cerebrovasculares. La prevención y el tratamiento de la enfermedad periodontal no solo preservan la sonrisa, sino que se perfilan como un componente importante para proteger el corazón.

Un vínculo que se consolida: de la sospecha a la evidencia sólida

Durante años, los científicos han investigado la conexión entre la salud bucal y la cardiovascular. En 2012, una primera declaración señalaba esta asociación, pero pedía más pruebas. Ahora, una nueva revisión masiva publicada en diciembre de 2025 en la revista Circulation actualiza y consolida ese conocimiento.

El análisis, realizado por el Comité de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares de la Asociación Americana del Corazón, integró hallazgos de estudios genéticos, ensayos clínicos y experimentales de los últimos años. La conclusión es contundente: existe una relación independiente y significativa entre la enfermedad periodontal y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (la obstrucción de las arterias por placa), que es la principal causa de muerte en el mundo.

¿Cómo puede un problema en las encías dañar el corazón?

La enfermedad periodontal es una condición inflamatoria crónica que afecta a más del 40% de los adultos mayores de 30 años. Cuando no se trata, las encías se retraen, formando bolsas donde se acumulan bacterias. Este proceso no se queda solo en la boca:

  • Vía directa (Bacteriemia): Las encías inflamadas y dañadas permiten que las bacterias de la placa dental entren al torrente sanguíneo.

  • Vía indirecta (Inflamación sistémica): La infección local mantiene al cuerpo en un estado de inflamación crónica de bajo grado, caracterizado por niveles elevados de proteína C-reactiva y otros marcadores que dañan los vasos sanguíneos.

"La boca y el corazón están conectados", explica el Dr. Andrew H. Tran, cardiólogo y presidente del grupo de redacción de la declaración. "La enfermedad de las encías y la mala higiene bucal pueden permitir que las bacterias ingresen al torrente sanguíneo, causando inflamación que puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas".

Estas bacterias y la inflamación constante están asociadas con un mayor riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca y enfermedad arterial periférica.

Un riesgo que se puede medir y modificar

La nueva evidencia no solo confirma el vínculo, sino que también cuantifica el impacto de los hábitos de higiene. Estudios citados en la declaración muestran que algo tan simple como la frecuencia del cepillado tiene una correlación directa con el riesgo cardiovascular a 10 años.

  • Cepillado una vez al día o menos: 13.7% de riesgo.

  • Cepillado tres o más veces al día: 7.35% de riesgo.

Esto refuerza la idea de que los cuidados diarios son una poderosa herramienta de prevención. Además, se ha observado que las personas que mantienen una buena salud bucal desde la infancia tienden a tener un menor riesgo cardíaco en la edad adulta.

Lo que aún se investiga: tratamiento y causalidad

Aunque la asociación es fuerte, los expertos son cautelosos y precisan dos puntos cruciales para la ciencia y la práctica clínica:

  • No se ha confirmado una relación de causa y efecto directa. Aunque está claro que la periodontitis contribuye a la inflamación que daña las arterias, no se puede decir aún que sea la causa única de un evento cardíaco.
  • Tampoco existe evidencia directa de que tratar las encías prevenga infartos. Sin embargo, sí hay consenso en que reducir la carga inflamatoria en el cuerpo es beneficioso para el corazón. Por ello, el control de la periodontitis se considera una pieza clave en el manejo integral del riesgo cardiovascular, especialmente en personas con otros factores como hipertensión, diabetes u obesidad.
Se necesitan estudios a más largo plazo y ensayos clínicos específicos para determinar si el tratamiento periodontal puede reducir directamente la incidencia de eventos cardiovasculares graves.

Una cuestión de salud pública y equidad

La declaración también pone el foco en un aspecto social crucial: la enfermedad periodontal es más común en hombres, adultos mayores, personas con baja actividad física y, muy significativamente, en poblaciones afectadas por determinantes sociales adversos, como un nivel socioeconómico bajo, inseguridad alimentaria o falta de acceso a atención dental.

Esto significa que la carga de la enfermedad cardiovascular vinculada a la salud bucal no se distribuye equitativamente, destacando la necesidad de políticas que mejoren el acceso a la prevención y el cuidado dental para todos.

Conclusión: Tu cepillo de dientes, un aliado de tu corazón

La ciencia ha dado un paso fundamental al corroborar con datos robustos lo que se sospechaba: cuidar la salud bucal es una inversión directa en la salud cardiovascular. Cepillarse los dientes minuciosamente, usar hilo dental y acudir a revisiones dentales periódicas dejan de ser solo una cuestión estética o local para convertirse en actos de prevención médica con repercusiones sistémicas.

La recomendación final es clara y práctica: incorporar una higiene bucal meticulosa y profesional es un hábito inteligente no solo para preservar los dientes, sino para proteger el corazón y reducir el riesgo de enfermedades graves que afectan la calidad y la esperanza de vida. En el camino hacia un corazón sano, no subestimes el poder de una sonrisa bien cuidada.


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