Energía nuclear en la Luna: la NASA firma el plan para iluminar la próxima colonia espacial
Un anuncio oficial con sello político
La iniciativa se formalizó a través de un memorando de entendimiento que actualiza la colaboración entre ambas agencias. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, vinculó directamente el proyecto con la política espacial de la administración Trump, declarando que "lograr este futuro requiere aprovechar la energía nuclear" para construir la infraestructura que permita quedarse en la Luna y dar el salto a Marte.
Por su parte, el secretario de Energía, Chris Wright, calificó el futuro reactor como "uno de los mayores logros técnicos en la historia de la energía nuclear y la exploración espacial".
¿Por qué un reactor nuclear? La lucha contra la noche lunar
La elección de la fisión nuclear no es casual. Resuelve el principal talón de Aquiles de la energía solar en la Luna: la larga noche lunar, que equivale a 14 días terrestres de oscuridad y frío extremo (hasta -170°C). Un reactor puede proporcionar energía constante y abundante durante años sin necesidad de reabastecimiento de combustible, independientemente de la luz solar o la temperatura.
Esto es vital para operar en regiones de interés como el polo sur lunar, donde se cree existe hielo de agua en cráteres en sombra permanente, un recurso esencial para producir agua, oxígeno y combustible.
Especificaciones y desafíos de ingeniería extrema
Según los últimos requisitos de la NASA, el reactor deberá tener una potencia de salida de al menos 100 kilovatios (suficiente para unos 80 hogares) y estar preparado para su lanzamiento a finales de 2029. Deberá ser lo suficientemente compacto como para ser transportado en un aterrizador pesado con una capacidad de hasta 15 toneladas métricas.
Los desafíos técnicos son inmensos:
Refrigeración en el vacío: En la Tierra, los reactores usan agua y la atmósfera para disipar el calor. En la Luna, sin aire, se deben desarrollar sistemas alternativos, como la conducción sólida o la refrigeración por metales líquidos.
Entorno hostil: El sistema debe resistir la radiación, el impacto de micrometeoritos y, especialmente, el regolito lunar —un polvo fino y abrasivo que se adhiere a todo y puede dañar equipos críticos.
Operación autónoma: Deberá funcionar durante años sin mantenimiento frecuente, ya que las reparaciones serían extremadamente complejas y costosas.
La nueva carrera espacial: una cuestión de quién llega primero
El proyecto no solo tiene una motivación científica. Existe una carrera estratégica contra el tiempo y contra otras potencias espaciales. Tanto China como Rusia anunciaron en 2024 su cooperación para desplegar un reactor nuclear en la Luna entre 2033 y 2035.
Esta competencia añade una capa geopolítica crítica. Como señaló en agosto de 2025 el entonces administrador interino de la NASA, Sean Duffy: "Estamos en una carrera con China hacia la Luna... Queremos llegar primero y reclamar eso para América". Se especula que el primer país en instalar un reactor podría intentar establecer "zonas de seguridad" o de exclusión a su alrededor, limitando las operaciones de otras naciones en áreas privilegiadas.
Conclusión: La llave para una nueva era
El plan de la NASA para un reactor nuclear lunar es mucho más que un logro de ingeniería. Representa la transición de la exploración espacial episódica a la presencia humana sostenida. Es la llave que podría desbloquear una economía lunar incipiente, basada en la utilización de recursos locales y servir como banco de pruebas fundamental para el futuro salto a Marte.
Si el ambicioso plazo de 2030 se cumple, no solo se encenderá un reactor en la Luna, sino que se inaugurará una nueva y audaz era en la historia de la exploración espacial.

