El Rompecabezas de 30 Años: Un Superconductor Rebelde Desafia a la Ciencia Otra Vez
La aparente indiferencia del rutenato de estroncio a una fuerza clave sacude las teorías establecidas y reabre un misterio cuántico.
Durante tres décadas, un material aparentemente modesto ha desafiado el entendimiento de los físicos, manteniendo en vilo el secreto de su superconductividad. Ahora, un experimento ingenioso en Japón ha dado un giro inesperado al enigma, descartando algunas de las explicaciones más populares y dejando a los científicos con más preguntas que respuestas.
El Mito del Superconductor Exótico
En el corazón de esta historia está el rutenato de estroncio (Sr₂RuO₄). Desde su descubrimiento en 1994, fue aclamado como el candidato principal para albergar un tipo raro y exótico de superconductividad: un estado de dos componentes o "p-wave". Este estado, teóricamente, permitiría al material generar campos magnéticos internos y comportarse de maneras que podrían ser útiles para la computación cuántica del futuro. Se convirtió en uno de los materiales más estudiados y puros de la física de la materia condensada, un icono de lo "no convencional". Sin embargo, un consenso sobre lo que realmente ocurría en su interior siempre se eludió.
La Prueba Definitiva: Un Empujón en la Dirección Correcta
La clave para desentrañar el misterio siempre estuvo en entender cómo se emparejan y organizan los electrones cuando el material se enfría por debajo de su temperatura crítica (Tc). Los científicos sabían que cada simetría superconductora responde de manera única a la deformación mecánica. Estudios previos, particularmente con ultrasonidos, habían fortalecido la hipótesis del estado de dos componentes. La predicción era clara: si el Sr₂RuO₄ era realmente tan exótico, debería reaccionar de manera extremadamente sensible a un tipo específico de deformación llamada cizalla (como deslizar las cartas de una baraja).
Con esto en mente, un equipo de la Universidad de Kioto ideó un experimento elegante y directo. Tomaron cristales extremadamente delgados del material y aplicaron tres tipos distintos de tensión por cizalla con una precisión exquisita, mientras los enfriaban a temperaturas cercanas al cero absoluto (-273 °C). Observaron con detenimiento cómo esta fuerza alteraba la temperatura a la que el material se volvía superconductor.
La Sorpresa que lo Cambió Todo
Los resultados, publicados en la prestigiosa revista Nature Communications, fueron sorprendentes y contundentes. La temperatura crítica (Tc) apenas se movió. El cambio fue de menos de diez milésimas de grado por cada porcentaje de deformación aplicada, un efecto tan minúsculo que está por debajo del límite de detección del experimento. Esta casi total indiferencia a la cizalla es un golpe decisivo. Descarta de manera fundamental que el Sr₂RuO₄ tenga el celebrado estado superconductor de dos componentes que se le atribuyó durante años.
Conclusión: Un Nuevo Capítulo para un Viejo Misterio
Este giro brusco no resuelve el rompecabezas; lo transforma. El estudio de Kioto fuerza a la comunidad científica a buscar nuevas explicaciones, posiblemente hacia un estado de un solo componente o algo aún más inusual que no encaja en los modelos actuales. Además, crea una fascinante discrepancia: ¿por qué los experimentos con ultrasonidos sí sugerían una fuerte sensibilidad a la cizalla? Resolver esta contradicción se convierte ahora en una de las preguntas más candentes en el campo.
Más allá del propio rutenato de estroncio, la técnica de deformación de precisión desarrollada por los investigadores se erige como una nueva herramienta poderosa. Está lista para investigar otros materiales cuánticos complejos, desentrañando sus secretos bajo presión literal. Así, un misterio de 30 años, lejos de cerrarse, ha abierto una nueva y emocionante vía de exploración en la búsqueda por entender y dominar el extraño mundo de la superconductividad.
Publicado en: Revista Nature Communications
Estudio Científico Referenciado: Investigación del equipo de la Universidad de Kioto sobre la respuesta a la deformación por cizalla en Sr₂RuO₄.

