¿Y si la vida empezó como una simple sustancia pegajosa? Una nueva teoría revoluciona nuestro origen
Imagina la Tierra hace más de 4.000 millones de años. No había océanos rebosantes de vida ni una atmósfera protectora como la de hoy. Ahora, un grupo internacional de científicos propone una imagen radicalmente distinta y fascinante: la cuna de la vida no fue el agua, sino una especie de gel pegajoso que actuó como un laboratorio químico en miniatura. Esta idea, conocida como la hipótesis del "gel prebiótico" , ha sido publicada recientemente en la revista ChemSystemsChem por un equipo de investigadores de Japón, Malasia, Reino Unido y Alemania
.
El problema del agua: un océano demasiado vacío
Las teorías clásicas sobre el origen de la vida suelen situar las primeras reacciones químicas en los océanos primitivos. Sin embargo, esta idea tiene un problema fundamental: el agua es un excelente disolvente, pero tiende a diluir los compuestos. Para que moléculas simples dieran el salto a estructuras complejas como el ARN o el ADN, necesitan concentrarse y encontrarse.
En un océano abierto, las posibilidades de que los ingredientes adecuados colisionen para formar algo más complejo son extremadamente bajas. Como explica Tony Jia, astrobiólogo de la Universidad de Hiroshima y coautor del estudio, "muchas teorías se centran en la función de las biomoléculas y los biopolímeros, pero la nuestra incorpora el papel de los geles en el origen de la vida"
.
Un gel, la solución pegajosa
Aquí es donde entra en escena el gel. Lejos de ser un simple pegamento, una matriz gelatinosa ofrece un entorno único. Piensa en las biopelículas bacterianas que puedes encontrar hoy en día en una piedra de un río, en un estanque o incluso en la placa de tus dientes si no los cepillas. Esa capa viscosa es un ejemplo moderno de lo que los científicos proponen para el pasado
.
Según los autores, este entorno semisólido actúa como una trampa molecular. Los geles tienen la capacidad de:
Concentrar moléculas: Atrapan y retienen los compuestos químicos, evitando que se pierdan en el agua circundante.
Seleccionar y retener: Su estructura puede favorecer la retención de unas sustancias sobre otras, creando un caldo de cultivo con los ingredientes adecuados para reacciones más complejas.
Proteger del entorno hostil: La Tierra primitiva carecía de capa de ozono y estaba bombardeada por una intensa radiación ultravioleta. Un gel habría actuado como un escudo protector y un amortiguador para la química frágil y emergente, algo que las membranas celulares aún no podían ofrecer.
El primer suspiro del metabolismo
Las ventajas no acaban ahí. Dentro de un gel hay humedad, pero no tanta agua libre como en el mar. Este ambiente húmedo pero no inundado favorece un tipo de reacciones clave para la vida: la polimerización. En lugar de romper moléculas grandes (un proceso llamado hidrólisis, que domina en el agua), un gel facilita la unión de monómeros pequeños (como aminoácidos) para formar polímeros (como proteínas).
El equipo de investigación va un paso más allá y sugiere que en estos geles pudieron darse los primeros pasos de un metabolismo primitivo. La luz visible e infrarroja, e incluso parte de la ultravioleta que penetraba el gel, podría haber proporcionado la energía necesaria para impulsar reacciones de transferencia de electrones entre compuestos, un proceso comparable a la base de la fotosíntesis actual.
Buscar vida... en el lugar pegajoso
Esta nueva perspectiva no solo cambia nuestra visión del pasado, sino que también redefine el futuro de la astrobiología. Si la vida puede surgir en una matriz gelatinosa, quizás en otros mundos deberíamos buscar estructuras similares, a las que los investigadores denominan "Xeno-películas".
En lugar de buscar exclusivamente moléculas concretas, las futuras misiones a lunas como Europa (de Júpiter) o Titán (de Saturno) podrían buscar estas formaciones viscosas. "Este es solo una teoría entre muchas en el vasto panorama de la investigación del origen de la vida", matiza Kuhan Chandru, coautor del estudio. "Sin embargo, dado que el papel de los geles ha sido en gran medida pasado por alto, quisimos sintetizar estudios dispersos en una narrativa coherente que ponga a los geles primitivos al frente del debate".
Conclusión: Un origen más viscoso de lo que imaginábamos
La idea de que nuestros orígenes más remotos no estén en una sopa primitiva, sino en una especie de "sustancia pegajosa" , puede sonar extraña, pero ofrece soluciones elegantes a viejos problemas de la química prebiótica. Esta hipótesis del "gel primero" no busca desbancar otras teorías, sino complementarlas y recordarnos que la creatividad de la naturaleza para iniciar la vida pudo haber sido mucho más diversa y... pegajosa de lo que jamás sospechamos. Lo que está claro es que, como concluye el equipo, la química necesitaba un hogar antes de que existieran las células, y ese hogar pudo haber sido un simple gel.

