Científicos descubren algo alarmante en la sangre del cordón umbilical: estamos subestimando el peligro


Un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista Environmental Science & Technology ha encendido las alarmas de la comunidad médica. La investigación revela que los bebés nacidos entre 2003 y 2006 estuvieron expuestos en el útero a una cantidad mucho mayor de "químicos eternos" de lo que se creía hasta ahora, y las implicaciones para su salud futura podrían ser significativas.

La investigación, dirigida por la Dra. Shelley H. Liu, profesora de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, no solo confirma la presencia de estos contaminantes, sino que sugiere que el problema es más profundo y complejo de lo que los métodos tradicionales nos habían mostrado.

¿Qué son esos "químicos eternos" y dónde se esconden?

Hablamos de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS. Esta gran familia química, que incluye miles de compuestos, se ha ganado el apodo de "químicos eternos" debido a su increíble persistencia: no se degradan en el ambiente y se acumulan en nuestros cuerpos.

Los encontramos en objetos de uso cotidiano como:

  • Sartenes antiadherentes.

  • Telas resistentes a las manchas.

  • Envases y empaques de comida rápida.

  • Espumas utilizadas para apagar incendios.

Su ubicuidad es tal que la exposición humana es prácticamente inevitable, y el período de gestación es una de las etapas de mayor vulnerabilidad.

Una mirada más profunda: el estudio que cambia la perspectiva

Para entender mejor esta exposición prenatal, los científicos analizaron muestras de sangre de cordón umbilical de 120 bebés, recolectadas entre 2003 y 2006 en Cincinnati. Estas muestras pertenecen al estudio HOME, una base de datos que permite a los investigadores hacer un seguimiento de estos niños, hoy adolescentes, y relacionar la exposición temprana con posibles problemas de salud a largo plazo.

Lo que hace único a este estudio es su metodología. En lugar de buscar solo una lista limitada y conocida de PFAS (el enfoque tradicional), el equipo utilizó una técnica de vanguardia llamada análisis no dirigido. Este método permite detectar cientos o miles de sustancias químicas simultáneamente, ofreciendo un panorama mucho más amplio y completo.

El hallazgo: 42 sustancias ocultas en la sangre

Gracias a este enfoque, los resultados fueron reveladores. Los investigadores identificaron un total de 42 sustancias PFAS, tanto confirmadas como sospechosas, en la sangre del cordón umbilical. De estas, muchas son compuestos nuevos o poco estudiados sobre los que existe muy poca información acerca de sus efectos en la salud humana.

Esto sugiere que las pruebas convencionales, al tener un alcance más limitado, podrían estar subestimando gravemente la carga química real que soportan los recién nacidos.

Una nueva herramienta: el "puntaje de carga PFAS-ómica"

Para cuantificar esta exposición acumulada, los investigadores desarrollaron una innovadora herramienta llamada "puntaje de carga PFAS-ómica". Este sistema permite medir la carga total de estos químicos en un momento específico, ofreciendo una visión integral del impacto.

Al aplicar esta nueva métrica, el equipo hizo otro descubrimiento importante: no encontraron diferencias en la carga de PFAS entre bebés de madres primerizas y aquellos cuyas madres ya habían tenido otros hijos. Estudios anteriores, que usaban métodos más limitados, sugerían que sí existía esa diferencia. Esto demuestra que cómo medimos los PFAS cambia radicalmente lo que creemos saber sobre ellos.

¿Por qué debería importarnos? El impacto en la salud

La preocupación por la exposición durante el embarazo es máxima porque se trata de una ventana crítica para el desarrollo humano. Investigaciones previas ya han vinculado la presencia de PFAS con consecuencias graves como:

  • Bajo peso al nacer y partos prematuros.

  • Alteraciones en el sistema inmunológico y una menor respuesta a las vacunas.

  • Problemas metabólicos que podrían derivar en enfermedades crónicas.

Por ello, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos considera que reducir la exposición a toxinas ambientales como los PFAS es una prioridad para proteger la salud materno-infantil.

El futuro de la prevención

Aunque hoy en día la exposición a estos químicos no se evalúa de forma rutinaria en los chequeos médicos, herramientas como el "puntaje de carga PFAS-ómica" abren la puerta a un futuro donde sea posible identificar poblaciones de riesgo. Esto permitiría diseñar estrategias de prevención desde las etapas más tempranas de la vida.

El equipo de investigación, liderado por la Dra. Liu, planea continuar con este trabajo. El siguiente paso es investigar si una mayor carga total de PFAS en la infancia se asocia con problemas de salud concretos en la adolescencia, prestando especial atención a esos compuestos recién detectados que hasta ahora habían pasado desapercibidos.

Conclusión

Este estudio es un llamado de atención crucial. No solo confirma que los "químicos eternos" están presentes en los bebés desde antes de nacer, sino que demuestra que el problema es mayor de lo que creíamos. Al ampliar la mirada con nuevas tecnologías, la ciencia revela una realidad más compleja y preocupante, y nos recuerda la urgencia de regular estas sustancias y proteger a las generaciones más vulnerables.

Previous article
Next article

Ads Atas Artikel

Ads Tengah Artikel 1

Ads Tengah Artikel 2

Ads Bawah Artikel